10 de agosto de 2010

JOAQUIN SABINA: Y SIN EMBARGO...

Sin ninguna duda, Joaquín Sabina (España, 1949) es uno de los más importantes cantautores en nuestra lengua, uno de los más ingeniosos y tan seguido como querido por varias generaciones de hombres y mujeres de Latinoamérica. Seguramente hijo de la guerra civil española, la agudeza e inteligencia que guardan sus versos lo convierte en certero poeta cuya despensa prácticamente ha quedado vacía después de tanto, a través de sus canciones, echarse abajo cuanto mito, ritual o institucionalidad burguesa encontró en su largo camino.

Su último disco, por el cual recientemente arribó a nuestras tierras, “Vinagre y Rosas” es un guiño a las izquierdas latinoamericanas (y no sabemos hasta qué punto también a las españolas, ahora que se acrecienta el movimiento popular allí). Es un saludo a la contradicción y a la lucha. Aunque es verdad que este cantante se ha desenvuelto bien en el mundo de los negocios como en el de una furibunda bohemia, de donde recoge y cultiva sus personajes. También es verdad que como artista no deja de ser testigo de su tiempo. “Crisis”, es uno de estos temas.


Y sin embargo, Sabina es uno que se burla de sí constantemente, hasta desgarrarse y volver a levantarse, como cadáver insepulto que se pasea por los rincones del abandono y el azar. Y autor de una moral que flexiona e inflexiona en sus historias, en sus moralejas, en las lecciones que saca para sí, y que enarbola sin vergüenza la bandera del pirata o una roja, tanto más le da. Es evidente que muchos jóvenes, atrapados por esa moral, siguiéndola, adoptaron sin proponérselo el nihilismo absoluto. No creer en nada. O en todo un poco. Sin una línea conductual. Y no sólo los muy jóvenes.

Es parte de la cultura del desencanto y el hedonismo la que se ha inyectado a nuestra juventud, especialmente, después del fin del conflicto interno. Se cerraron todas las compuertas al pensamiento colectivo, a la solidaridad, a la integración social. Procuraron crear una bisagra. Alguien le puso generación X. Es en ese tramo que la música de Sabina impregnó de burla, de cachacienta ironía los primeros pasos del neoliberalismo económico en el mundo iberoamericano.

Pero este momento es distinto en el Perú y el mundo. Crecientemente, la conciencia social se reafirma en la necesidad de tomar posición por la ciencia y las luchas del pueblo. El repliegue llega a su fin. Y esto se agita en muchas latitudes de Latinoamérica. En la nuestra también. Y eso debería saberlo Sabina.


BALLET HISPANOAMÉRICA EN DANZA VIAJÓ A COLOMBIA

Del 10 al 16 de mayo, representando a Perú en el VII Festival Internacional de Danza Joven, realizado recientemente en Colombia, viajó el Ballet Hispanoamérica en Danza. A este encuentro cultural asistieron delegaciones de Panamá, Costa Rica, Venezuela, México, Ecuador, España y Perú.



Interesante es saber que agrupaciones como ésta, sin más aliento que su propósito de divulgar nuestras expresiones culturales ancestrales, participan de eventos como el festival referido, cuanto más si el recorrido de las agrupaciones llevó a los grupos a presentar sus trabajos en regiones del interior de Colombia, como Cundinamarca y Bocayá, así como ante el público de la ciudad capital, Bogotá.



Las propuestas del grupo presentadas al festival estuvieron basadas en el poema “Tu voz” de Juan Gonzalo Rose, y en la Leyenda del Bufeo (de origen amazónico). El trabajo corporal estuvo a cargo de Luis Clemente y Daniela Ñauri, y la dirección de Eduardo Ludeña.



Hispanoamérica en Danza es una agrupación con muchos años en este ejercicio, constituida principalmente por jóvenes que en un clima de disciplina y cordialidad cultivan la danza. Sus talleres están abiertos a todos los jóvenes interesados.



Para comunicarse con ellos, escríbanles a: balletperuhispano@yahoo.es o hispaproject@hotmail.com