LAS DOS CONCEPCIONES DEL MUNDO
(fragmentos de “Sobre la contradicción”.
Mao Tse Tung)
A lo largo de la historia del
conocimiento humano, siempre han existido dos concepciones acerca de las leyes del
desarrollo del universo: la concepción metafísica y la concepción dialéctica,
que constituyen dos concepciones del mundo opuestas. Lenin dice:
“Las dos concepciones fundamentales
(¿o las dos posibles? ¿o las dos que se observan en la historia?) del
desarrollo (evolución) son: el desarrollo como disminución y aumento, como
repetición, y el desarrollo como unidad de los contrarios (la división del todo
único en dos contrarios mutuamente excluyentes y su relación recíproca).”
La concepción metafísica del mundo, o
concepción del mundo del evolucionismo vulgar, ve las cosas como aisladas, estáticas
y unilaterales. Considera todas las cosas del universo, sus formas y sus
especies, como eternamente aisladas unas de otras y eternamente inmutables. Si
reconoce los cambios, los considera sólo como aumento o disminución
cuantitativos o como simple desplazamiento. Además, para ella, la causa de tal
aumento, disminución o desplazamiento no está dentro de las cosas mismas, sino
fuera de ellas, es decir, en el impulso de fuerzas externas. Los metafísicos
sostienen que las diversas clases de cosas del mundo y sus características han
permanecido iguales desde que comenzaron a existir, y que cualquier cambio
posterior no ha sido más que un aumento o disminución cuantitativos. Consideran
que las cosas de una determinada especie sólo pueden dar origen a cosas de la
misma especie, y así indefinidamente, y jamás pueden transformarse en cosas de
una especie distinta.
En oposición a la concepción
metafísica del mundo, la concepción dialéctica materialista del mundo sostiene que,
a fin de comprender el desarrollo de una cosa, debemos estudiarla por dentro y
en sus relaciones con otras cosas; dicho de otro modo, debemos considerar que el
desarrollo de las cosas es un automovimiento, interno y necesario, y que, en su
movimiento, cada cosa se encuentra en interconexión e interacción con las cosas
que la rodean.
La causa fundamental del desarrollo de
las cosas no es externa sino interna; reside en su carácter contradictorio interno.
Todas las cosas entrañan este carácter contradictorio; de ahí su movimiento, su
desarrollo. El carácter contradictorio interno de una cosa es la causa
fundamental de su desarrollo, en tanto que su interconexión y su interacción con
otras cosas son causas secundarias. Así, pues, la dialéctica materialista
refuta categóricamente la teoría metafísica de la causalidad externa o del
impulso externo, teoría sostenida por el materialismo mecanicista y el
evolucionismo vulgar. Es evidente que las causas puramente externas sólo pueden
provocar el movimiento mecánico de las cosas, esto es, sus cambios de dimensión
o cantidad, pero no pueden explicar la infinita diversidad cualitativa de las
cosas ni la transformación de una cosa en otra. De hecho, hasta el movimiento
mecánico, impulsado por una fuerza externa, tiene lugar también a través del
carácter contradictorio interno de las cosas.
Es el desarrollo de estas
contradicciones lo que hace avanzar la sociedad e impulsa la sustitución de la
vieja sociedad por la nueva. ¿Excluye la dialéctica materialista las causas
externas? No. La dialéctica materialista considera que las causas externas
constituyen la condición del cambio, y las causas internas, su base, y que aquéllas
actúan a través de éstas. A una temperatura adecuada, un huevo se transforma en
pollo, pero ninguna temperatura puede transformar una piedra en pollo, porque
sus bases son diferentes.
“La dialéctica materialista considera que
las causas externas constituyen la condición del cambio, y las causas internas,
su base, y que aquéllas actúan a través de éstas. A una temperatura adecuada,
un huevo se transforma en pollo, pero ninguna temperatura puede transformar una
piedra en pollo, porque sus bases son diferentes”.
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